Mundo El Hornero

Construimos sobre lo que nos une

Entrevista a Miguel Brea (Nota en TEXTO)

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El día de primavera estaba por terminar y llegamos puntuales al estudio de Miguel Brea en Nordelta. Nos recibió sonriente a pesar de su yeso y su fractura de peroné, y nos convidó unos ricos mates. Nos mostró su lugar habitual de trabajo: un estudio luminoso con un gran ventanal, cuadros y dibujos sobre las paredes, una biblioteca repleta de libros, una pizarra blanca con torbellinos de ideas, frases, disparadores y palabras de inspiración. Nos atrapó al segundo cuarto ambientado para componer y crear música. Había diferentes instrumentos, almohadones en el piso y una calidez que percibimos al instante y que nos hizo querer adentrarnos en su vida, para conocerlo un poco más, y compartir con él una tarde de conversación y encuentro.

Por la ventana se colaba el canto dulce de un zorzal y el aroma de eucaliptus. 

Le preguntamos a Miguel sobre algunos aspectos de su obra y de su vida. He aquí algunas de las tantas enseñanzas que nos dejó.

 

¿Qué significa el arte para vos?

 

“Te voy a contar algo que estuve pensando: hay una diferencia muy grande entre el arte y la obra de arte. El arte es una necesidad de la humanidad. Porque cuando todo está mal, te lo ponen a Fito Páez cantando ahí arriba y la gente la pasa bien cantando tres horas. Las empresas cuando están en crisis, por ejemplo, me encuentran a mí para que vaya y les haga una actividad donde los tipos pintan unos cuadros de 16 metros, hacen una actividad de integración (que es un poco a lo que me dediqué estos años) y todos tuvieron una experiencia que los relajó de la tensión del trabajo.
Entonces cuando todo el mundo está con la cabeza así, aparece el arte. Vas a cantar mantras, vas a meditar, a hacer yoga, a pintar un cuadro, a lo que fuera. O a cocinar; el arte es expresión, todos formatos diferentes de expresión. Entonces el arte es una necesidad de la humanidad. La obra de arte dentro de la economía es un bien de lujo y dentro de los bienes de lujo, es el más difícil de vender. Es más fácil vender un Audi que una obra de arte. Y el esfuerzo es el mismo y ganas quince veces más vendiendo el Audi.”

 

“Viste que siempre te preguntan: ¿y vos, podés vivir del arte? Es como la gran pregunta. La primera respuesta que encontré fue: depende de cómo quieras vivir. Esa es la respuesta.”

 

Para mí el arte es una herramienta de sanación. Lo sé. Y lo experimenté también. Cuando vos hacés algo, no siempre es con la misma intención. Hay veces que estás aburrido, estás hablando por teléfono y estás haciendo un dibujito y de ahí salió algo; hay veces como ahora que estoy inmerso en una especie de silencio, pero no estoy queriendo hacer una muestra. Quiero estar acá haciendo eso, fin, y disfrutar de lo que va saliendo y entender u observar que esta especie de foco genera cosas que a mí me gustan mucho porque son más verdaderas. Tienen cosas muy verdaderas, y yo lo hago porque siempre la paso bien. La verdad es que la paso re bien, ya sea que me pueda llenar de felicidad porque encontré una cosa que me encantó, así como simplemente
no pasó nada.”

 

¿Crees que se le da al artista el valor que merece?

 

“Lo que masticamos todos los días en los medios es todo inflado a fuerza de plata. Y si no hay plata no están ahí viste, no llegan; es como un inflador: se infla, se infla y está ahí, lo ves y es enorme. El inflador es un pibe que pone plata, plata y plata. Eso es lo que nos inunda, en todos los medios está eso, y después están las perlas. Esos personajes que podría ser un Spinetta ponele, que son personajes que, primero, son verdaderos, auténticos, puros, fieles a lo que van pensando y construyendo. Y ese por ahí le salta al mercado y de repente llenaba un par de estadios, pero es como el error dentro de este “coso”. Es tremendo. En estos días escribí un texto que habla sobre eso. Que decía algo así, te voy a decir esta parte nomás, dice:

        

Son todas pavadas.
Hay genios en este tiempo,
genios que convierten la pavada en utilidad.
Hay genios que venden presencias.

Sí, ir a un lugar y estar presentes,
y hay otros genios que lo pagan.

En la era del gen modificado,

cosechamos estos transgenios que plagan los medios;            

comemos de esta realidad manipulada.
La panza siempre vacía,
inflada de mentiras.
Ese es el verdadero hambre.

 

Medio duro, ¿no?”

 

¿Qué es lo que te hace feliz?

 

“Compartir lo que hago me hace feliz. Ir a tocar a algún sitio me encanta. Me encanta el hecho de estar ahí cantando o tocando, tener un micrófono y poder compartirlo y que haya gente que te escuche es bellísimo. Disfrutar las pequeñas cosas, estar con mi familia… me hace feliz la comida (risas). Me encanta cocinar y me encanta hacer arte. Yo la paso muy bien viste, puedo estar días y días acá sin hablar con nadie. Tratar de ser lo más natural que se pueda es un lindo camino a ser feliz.”​

 

¿Cómo fue que encontraste este camino de expresión?

 

“Es interesante esto: A todas estas cosas que hago, mi papá les decía hobbie, ¿viste? Entonces yo venía con esa idea setteada, no tenía ningún sentido; me gustaba hacerlo. Y una vez hice un dibujo… a ver, la pradera fundamental es una acuarela que hice que ahí es donde encontré el lenguaje, encontré el sentido. Yo pensaba cosas, todo esto que te cuento es porque vengo laburando todo esto de chico, ¡que te armo todas unas teorías! Hice una acuarela un día, que había una especie de gran pradera, que venía desde atrás hacia adelante. Había una invasión de árboles en el cielo, millones de árboles volando, y ya algunos venían aterrizando en la pradera. Y al lado puse un texto que decía:

 

La tierra pide ayuda al hombre.
El hombre no contesta.
La tierra pide ayuda a los astros.
Los astros envían árboles.

 

Árboles que son más que árboles porque adentro había como unos seres. Y entonces fue la primera vez que pude conjugar una imagen con un texto, con la poesía. Y dije: “wow, buenísimo.” Traté de hacer otro, e hice otro que hablaba sobre los excesos y sobre unos árboles que daban demasiados frutos y que terminaban ahogados y ahí dije “bueno, lo encontré.” Lo encontrás haciendo, ¿no? Como dice Picasso. Y después aparecieron los pececitos, y ¿por qué no? Y empecé a dibujar peces, y mi papá se enfermó y empecé a dibujar mucho más, porque me servía para contar lo que me pasaba, como para trasmutar esa experiencia, y mi viejo se muere y tenía como ciento veinte dibujos, con tinta china, todo más meticuloso. Y ahí empecé a dibujar esto y dije “bueno, voy a seguir hasta donde me lleva esta historia.”​

 

¿Y esta historia, el camino y la vida te fueron llevando adonde estás hoy?

 

La inercia no te lleva a nada. El movimiento te lleva. Todo lo que es el deporte, el servicio, hacer cosas por el otro y todo eso, te saca de vos y te mueve, y te muestra otras realidades, y tenés otra información y eso hace que tus células... hacen lo que hacen los mantras. ¿Qué hacen? Generan movimiento.

Ustedes están sentados así -cierren los ojos- y tienen todas mariposas azules posadas en sus brazos y en su cuerpo. Y empezamos a cantar y esas mariposas muy despacito van moviendo sus alas y elevándose y se quedan arriba en ese sitio que estamos. Y cuando empezamos a bajar el canto, esas mariposas vuelven a posarse en nuestros cuerpos, y ya no están puestas en el mismo lugar, hay otra configuración. Ya no están en ese sitio; eso es lo que generan los mantras. Tus células al moverse generan un espacio, que cuando generan ese espacio, al moverse, generan energía. Y cuando generan energía, el cuerpo recupera su capacidad de auto sanación.”

 

Si tuvieras que dejar un mensaje final, ¿qué dirías?

 

“Esto me lo dijeron a mí. Mucho mejor que decir algo que digo yo. Si te sentís mal, hacé servicio. Si no sabés qué hacer, hacé servicio. Si tu vida no tiene sentido, hacé servicio. El servicio es todo. Es eso, el servicio cura todo, mueve todo, sana todo, ordena todo. Es la única forma de salirte de vos para estar con el otro. Y en el fondo, todo lo que hacemos todos tendría idealmente una dirección que es generar un sentido de pertenencia amplio. Ese es nuestro objetivo. El sentido de pertenencia hace que todas las carencias empiecen a cubrirse. Los hindúes dicen “todo es krisna.” Sería “todo es Dios.” Si todo es Dios, cómo agarrás un vaso, un gato, cómo le das un abrazo a alguien, cómo limpias las cosas, cómo las cocinas, si todo es Dios, fijate de ponerle ese respeto y ese cuidado. Entonces todo es fascinante; o sea, el mundo sería fascinante si pudiéramos tener esa conciencia.”

 

Le agradecimos a Miguel que nos haya recibido en su lugar de inspiración. Ya la noche había caído y el cielo se mostraba de color negro, como pintado con tinta china. Nos retiramos del estudio con la impresión de haber compartido un momento muy especial con un gran artista que espera su amanecer.

 

Texto de Belén Anguillesi para El Hornero

 

 

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